El Foro de Davos, el foro económico global más conocido, la meca del capitalismo, se ha reunido estos días en Suiza, dónde suele, para tratar también sobre democracia y globalización. Efectivamente, una reciente encuesta concluye que la globalización solo ha traído beneficios, solo se percibe positivamente en China e Indonesia. Pero en el resto del mundo,  especialmente en EEUU, Francia, Reino Unido o Alemania, según este sondeo, existe una relevante mayoría de ciudadanos que considera que este imparable fenómeno no ha hecho más que empeorar las condiciones de vida de capas numerosas de la población.
 
Estos datos, inquietantes y preocupantes, animan al Foro de Davos a preguntarse si la democracia actual no estará en crisis pues, “las élites locales han fracasado en su tarea de proteger a los ciudadanos de los impactos negativos de la globalización, defendiendo el derecho de los nacionales, fomentando el nacionalismo económico y castigando a los inmigrantes”
 
Estas consideraciones han sido plasmadas en el Informe de riesgos globales 2017 en el que los expertos de Davos denuncian que los Bancos Centrales “han primado la política monetaria por encima de la fiscal, que el programa de compra de bonos de estas instituciones ha provocado un crecimiento exponencial de las desigualdades disparando los retornos que disfrutan los activos financieros mientras que el crecimiento experimentado por los trabajadores ha sido muy lento”,
 
Es decir, la política económica, que ha continuado expandiendo la deuda en lugar de invertir inteligentemente, está generando un ambiente propicio para que los populismos y las reivindicaciones de millones de ciudadanos que ven empeoradas sus condiciones de vida, alimenten situaciones de conflicto.
 
Algo tendrá que cambiar en el pulso y en la conformación del capitalismo porque, entre otras razones,  lo que está pasando reclama nuevos sistemas políticos, económicos y sociales que traigan consigo estabilidad. Una estabilidad necesaria para que el nuevo orden mundial descanse realmente sobre la dignidad del ser humano y sus derechos fundamentales.
 
Jaime Rodríguez-Arana
@jrodriguezarana