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Sentido de la oportunidad y oportunismo

Sentido de la oportunidad y oportunismo

En el tiempo que vivimos los oportunistas, arrivistas y demás personajes que se aprovechan de la situaciones única y exclusivamente en beneficio propio son incontables. Tal actitud ante la vida y ante las diferentes opciones que existen para la actuación parte de la idea de que todo es susceptible de ser aprovechado para el medro y el crecimiento de uno mismo al margen de otras consideraciones.

La adaptabilidad de una determinada actuación a un proyecto político, por ejemplo, se ajusta al criterio de oportunidad, no del oportunismo,  tomado en el sentido de adecuación. Desde luego que uno de los caracteres más sobresalientes del buen político, de la buena política,  sea cual fuere su posición- es su sentido de la oportunidad, que tiene relación profundísima con lo que podemos denominar gestión del tiempo, de los ritmos y de las prioridades. Las políticas centristas,en este sentido, cifran en esa gestión un caudal fundamental de su aportación.

La confusión de la adaptabilidad como oportunidad con el oportunismo es producto de la confusión esterilizadora entre principios y acción. La firmeza en los principios no implica unidireccionalidad en las actuaciones. La deliberación sobre lo general no se traduce en reglas fijas de comportamiento, sino que es imprescindible la deliberación sobre lo particular, que presenta contornos únicos e irrepetibles y que exige actuaciones adecuadas a sus peculiaridades específicas para aproximarse más, hacer más reales, aquellos principios generales.

El oportunismo, como una actitud absolutamente contraria a este planteamiento, circula por otra esfera. El oportunismo no busca lo que es oportuno o adecuado para cada caso, sino que aprovecha las oportunidades en beneficio propio. De ahí que el oportunismo traiga, entre otras cosas, la abdicación de los propios principios, de todo principio.

La afirmación de los principios de oportunidad, flexibilidad y adecuación, pudiera ser interpretado por alguno como una confesión de parte a favor de los que no ven en el centro sino una operación cosmética, como se ha llamado. Me parece que no dejaría de tratarse de una interpretación interesada o superficial, y en todo caso marcada por los prejuicios ideológicos. Estos principios, de oportunidad y de adecuación, se asientan sobre otro más básico al que ya hemos aludido, el del respeto a la propia dinámica de la realidad, y a su propia condición plural.

Por otra parte no debe olvidarse que los ejemplos de oportunismo político más sangrantes se han producido precisamente en los entornos ideológicos. Pensemos, sino, en el pacto entre el nazismo y los soviets para el reparto de Polonia, o en la explotación colonial alentada por el liberalismo, por poner dos ejemplos sencillos pero meridianos, o en la adaptación de criterios de desarrollo capitalista bajo la férrea dictadura china, estrategia que parece inspirar la situación política en Cuba.

Confundir el sentido de la oportunidad política con el oportunismo sólo es posible conceptualmente desde posiciones cerradas y fuertemente dogmáticas, no se me ocurre otra explicación. Escribo conceptualmente porque en el plano de los hechos cualquier medida política es susceptible de ser interpretada y valorada de muy distintas maneras.Sin embargo, cuanto oportunismo, cuanto, y que poco sentido de la oportunidad.

@jrodriguezarana

JRA

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