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La conquista de la libertad

La conquista de la libertad

Desde la Constitución de 1978 disfrutamos en España de un marco de libertades como nunca en nuestra historia se ha contemplado. Y sin embargo no podemos dejar de constatar el sentir que late permanentemente en el corazón del ser humano, una aspiración a una más amplia y cumplida libertad, hoy más actual que nunca. Este mismo sentir en determinadas épocas, ene este tiempo por supuesto, y en algunas capas de la población, incluso a veces en amplísimas capas de la población, se llega a sentir como una necesidad colectiva y urgente. Hoy, frente a la operación de división y fraccionamiento social en marcha, la reivindicación de espacios de no dominación, de espacios de libertad es más importante pues nos enfrentamos a una ola de intervencionismo y populismo como pocas veces hemos tenido entre nosotros..

Nuestro sistema democrático satisface esa aspiración de libertad política, pero no podemos dejar de interrogarnos y de procurar horizontes en los que gocemos de más libertad. ¿Es esto posible? Casi con seguridad que sí. Afirmar que hemos llegado a tal grado de libertad que no se hace posible progreso alguno, que no cabe una ampliación del ámbito de nuestras libertades, significaría haber sentenciado el fin de la historia, el punto final del progreso humano, el estancamiento y la esclerotización del ser humano. Pero está claro que hay mucho por hacer y que la capacidad creativa de los hombres se nos manifiesta como insondable, especialmente en unos momentos en que las libertades de quienes no están alineados con la tecnoestructura corren serio peligro.

Los espacios de moderación, hoy fuera de juego, significan nuevas oportunidades, oportunidades también para la libertad, para ser más libres, pero tenemos que conseguir ser todos más libres, todos. Esa es una conquista que tenemos que hacer también entre todos, incorporando los nuevos espacios a nuestro personal ámbito vital, existencial, al ámbito de nuestras vivencias concretas, de modo que se enriquezcan nuestras experiencias, nuestras relaciones personales, nuestras amistades, nuestros referentes culturales, etc., etc., no sólo el ámbito de negocios de los emprendedores económicos. Como decía Clara Campoamor, a ser libres, como a tantas cosas en la vida, se aprende ejerciendo la libertad todos los días, y varias veces.. De lo contrario, otros, nos sustituirán, como ahora acontece, y nos dirán hasta como hay que ser “libres”. A diario lo experimentamos inmersos en esta colosal operación de manipulación y control social en la que estamos instalados desde hace tiempo.

Jaime Rodríguez-Arana

@jodriguezarana

JRA

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