Cuentan de un célebre mandatario soviético, que en estos días cumpliría la friolera de 150 años, que en una ocasión se le acercó uno de sus ministros con la esperanza de ser comprendido ante las graves dificultades que encontraba para la aplicación de un determinado programa agrario. Camarada presidente, me gustaría poner en su conocimiento que este programa, que este plan, es de imposible ejecución en los próximos cinco años, le importune al gran líder. Mis asesores, continuó el ministro, creen haber demostrado que en este momento no se dan las condiciones propicias para su puesta en marcha. El  camarada-presidente  escuchó con atención las explicaciones del responsable del departamento agrario. Tras pensar unos minutos, invitó a su colaborador a tomar asiento para explicarle lo que debía hacer. Mire, camarada-ministro, lo que está diciendo no me gusta nada porque si uno de nuestros magníficos, providenciales planes encuentra algún obstáculo en su camino, un buen comunista habrá de sortearlo como sea. ¿Me entiende?. Muy sencillo: si el plan no se puede aplicar a la realidad, cambie la realidad: eso no es tan difícil para nosotros.

En efecto, Lenín, que nació el 22 de abril de 1870, hoy está más vivo que nunca a juzgar por la forma en que se niega la real realidad y se trata de sustituir por esos prejuicios que tanto dolor y desolación sembraron la Europa de buena parte del siglo pasado. Si, ahora algunos que ahora pretenden resucitar el mito del “buen Lenin”, como si nada hubiera pasado y cómo si una forma de dominación que trajo consigo decenas de millones de muertos no tuviera la menor importancia, es menester recordar la investigación de una famosa académica francesa de hace unos años, que, obviamente dada la información que levantó, fue bastante silenciada.

En efecto, me parece de gran interés recordar en este tiempo un estudio de Hèlène Carrére d’Encausse, secretaria perpetua de la Academia francesa, sobre este padre de la revolución soviética. Pues bien, el fundador del Estado soviético, por sorprendente que parezca, no figura en el repertorio de dictadores del siglo XX porque siempre se pensó que Stalin fue el gran y casi único artífice de los horrores del sistema soviético. Sin embargo, la figura de Lenin ideólogo frente al ejecutor y represor Stalin no es del todo exacta, tal y como reveló la académica francesa tras acceder a los archivos de esa época histórica.

En efecto, según la académica francesa, resulta que fue Lenin quien forjó el partido comunista y la policía política que implantó el poder totalitario. Incluso, puede decirse ya después de que hayan visto la luz numerosos documentos antes secretos, que los brotes de violencia antisemita, los campos de concentración -como el genocidio de cosacos- o los asesinatos masivos, comenzaron bajo su dirección.

En este contexto, ¿qué pensar de lo afirmado por Lenin en “¿Qué hacer?”, uno de sus primeros libros, cuando dice: “el partido se refuerza depurándose”?. O, ¿qué se puede esperar de quien escribe que “la literatura debe ser partidista. Debe ser una parte de la causa del proletariado…los diarios deben estar en manos del partido…Los escritores deben entrar en las organizaciones partidistas…Se trata de la literatura del partido, y del control que el partido debe ejercer sobre ella”?.

Sorprendentemente, el mito de Lenin ha sobrepasado fronteras y su condición de ideólogo parece que le exculpa de sus actividades menos conocidas. Por eso, interesa que se sepa, ahora más que nunca, para que cada uno juzgue como lo considere oportuno, la vida y milagros de uno de los padres de la patria soviética pues según los documentos públicos que maneja en su estudio la secretaria perpetua de la Academia francesa, impartía en secreto la mayor parte de sus órdenes de fusilamiento o de deportación. Las frases escuetas del líder hablan por sí solas: “Guardar en los archivos” es el comentario que anota Lenin en los documentos en que le piden clemencia para los perseguidos. “Tratar a los judíos y a los habitantes de las ciudades con vara de hierro y no dejarlos entrar en el Gobierno” es una nota fechada el 21-XI-1919 adoptada en el Politburó del partido sobre la situación en Ucrania.¿Y que decir en relación a su posición en relación con la Iglesia?. Un documento de 19-III-1922 es suficientemente elocuente al ordenar“la ejecución del mayor número de representantes del clero reaccionario y de la burguesía reaccionaria…cuanto mayor sea el número de ejecuciones, mejor”. Sin comentarios.