Dignidad humana y nuevas políticas públicas
El centro de la acción política es la persona. La dignidad del ser humano y sus derechos fundamentales se erigen en centro de la acción pública. Pues bien, desde este principio básico Read more
Cultura y subsidiariedad
En un mundo global, uno de los principios de estructuración social más sugerente y enriquecedor es el de la subsidiariedad. Existen en el mundo de hoy realidades que apreciamos como valiosísimas, como irrenunciables, que no serían posibles si no se hubiesen dado condiciones inequívocas de globalización.
Subsidiariedad y entes locales
El principio de subsidiariedad es un criterio rector propio de los modelos políticos en los que existe una distribución territorial del poder público. Por eso, en EspañaRead more
Sobre los derechos humanos
Las cosas son como son, no cómo nos gustaría que fueran o como se nos representan tantas veces. Efectivamente, este dicho popular constata la percepción inequívoca de que existe la verdad, la verdad objetivaRead more
legalidad y moralidad
Desde la tradición helénica, la relación entre ley y moral, entre la racional ordenación del espacio público por quien tiene la autoridad del pueblo y su adecuación a los principios de la recta razónRead more
Vientres de alquiler
La historia de la humanidad, preñada de luces y sombras, muestra que la dignidad humana ha brillado por su ausencia en algunos momentos. La esclavitud en todas sus formasRead more
Urbanismo y vivienda
El Urbanismo, como ciencia social que comprende diversas dimensiones de la realidadRead more
Activismo y redes sociales
La influencia de las redes sociales en la vida cotidiana es, desde luego, cada vez más importante. Es verdad que mucha gente aprovecha las nuevas tecnologías para expresar sus puntos de vista. Unas opiniones, cualesquiera que sean, que sin estos medios jamás habrían tenido repercusión mediática. En algunos países, ciertos proyectos de decisiones públicas, o de ciertas legislaciones, fueron suspendidas o paralizadas precisamente por su repercusión en las redes sociales. En El Salvador unos pocos años atrás fue tal la multitudinaria oposición registrada en las redes sociales ante la pretensión de excluir al poder legislativo de la ley de transparencia y acceso a la información, que tal decisión fue abortada de inmediato.
Es muy saludable cívicamente que la gente exprese sus criterios y sus puntos de vista sobre las diferentes propuestas o proyectos existentes en el espacio de la deliberación pública, que por definición es, debe ser, abierto y plural. Y eso, que duda cabe, se puede hacer también a través de las redes sociales. Sin embargo, las redes sociales, por relevantes que sean, jamás podrán sustituir a las denominadas asociaciones voluntarias. El grado del compromiso político y cívico que se puede deducir de la participación en las redes sociales, con ser digno de mención, no es, ni mucho menos, del calibre e importancia que la activa participación periódica en una asociación civil voluntaria.
Los expertos en sociología y teoría política tienen claro que la asociación voluntaria es manifestación adecuada de confianza social, y sin confianza no puede existir un proyecto de sociedad, y, por ende, tampoco un grado aceptable de participación. En el mundo occidental, por ejemplo, se constata un alarmante descenso de la presencia ciudadana en las asociaciones voluntarias. Las causas pueden ser variadas, pero en general, salvo excepciones, se observa un cierto repliegue hacia lo individual, hacia lo personal, un espacio reacio a conectar con las diversas formas de solidaridad que, de una u otra manera, podían, debían, controlar de algún modo al poder, cualquiera que fuera su naturaleza.
La existencia de instituciones intermedias sólidas, resultado de la agrupación real de la ciudadanía en diversas áreas, siempre se ha considerado un síntoma de pujanza democrática. Por ejemplo, en España la militancia política y la participación en determinadas acciones públicas y sociales, a pesar de la que está cayendo, es prácticamente insignificante. A veces incluso las ONGS, algunas, han pasado a ser OMGS, organizaciones muy gubernamentales.
En general, toda una colosal operación de manipulación y control social que parte de las diferentes tecnoestructuras impiden de forma grosera o sutil que aflore el descontento real que existe en la sociedad. Una parte, sin embargo, está siendo hábilmente manejada por esos populismos que aspiran, no hay más que ver sus antecedentes, a la perpetuación en el poder. El problema está en esa mayoría silenciosa que se esconde en un placentero anonimato a veces camuflado de consumismo insolidario y otras, las más, de individualismo irresponsable ante la cosa pública.
Necesitamos, me parece, instituciones sociales sólidas, genuinas, independientes, que defiendan intereses colectivos y, sobre todo, que apuesten por facilitar y promover la libertad solidaria de los ciudadanos.
Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de derecho administrativo. jra@udc.esRead more
Bauman y las redes sociales
Zygmunt Bauman, famoso sociólogo polaco de origen judío fallecido en Leeds el año pasado, es conocido mundialmente como el intelectualRead more
Políticas sociales
Las políticas sociales son, desde luego, una parte bien relevante de la acción de los poderes públicosRead more