Democracia y Estado de bienestar

 
Estos años de principios de siglo, sobre todo a partir de 2007, pasarán a la historia de Europa, de la humanidad, probablemente como ejemplo de la desnaturalización de un sistema político, social, económico, y financiero que  terminó por olvidarse de lo más fundamental: la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos para complacer a los auténticos dueños del poder global.Read more


Reformas en la educación pública

En Europa nos encontramos con distintos modelos educativos.  España e Inglaterra, por ejemplo, ofrecen esquemas muy diversos, probablemente debido a la idea de la libertad y de la eficacia que caracterizan la tradición y forma de entender la educación en ambos países.Read more


Otras formas de discriminación

La lucha por la igualdad tiene muchos frentes. A pesar de la altura del tiempo en el que estamos, todavía persisten en muchas latitudes algunas formas de discriminación especialmente lacerantes, precisamente por el colectivo al que se dirigen. Hoy me voy a referir a la discriminación que sufren, según un reciente informe de la OIT, 805 millones de mujeres en todo el mundo por razón de la maternidad. Por cierto, una modalidad de discriminación que, por obvias razones, se silencia desde el pensamiento único imperante.Read more


La educación en Finlandia

Los países nórdicos siempre han sido, y siguen siendo en gran medida, paladines del Estado del Bienestar. Poco a poco, con inteligencia y sentido y común, han ido eliminando las malas prácticas, hábitos clientelares y fraudes, que aparecieron con el paso del tiempo en el sistema de bienestar en su versión estática. Reaccionaron en su momento con reflejos y ahora son los que mejor están resistiendo la crisis general que embarga a la vieja Europa. Comprendieron que la esencia del Estado de Bienestar es dinámica y que, por ello, es menester liberar las iniciativas sociales aflorando experiencias y realidades que el interés general debe apoyar. En este sentido, un caso digno de estudio, y también de emulación, especialmente para nosotros, uno de los países con mayor fracaso escolar en Europa, es el de la educación en Finlandia: el país que lleva liderando desde el 2000 el ranking de calidad del informe PISA. También el del año pasado, dado a conocer precisamente en estos días.Read more


Coherencia y fondos de inversión

En un mundo en el que el dinero, el poder y la fama son  tres motores que mueven la vida de muchas personas, demostrar que es posible la alianza entre el mercado y la sensibilidad social es una tarea bien complicada. Los fondos de inversión, cómo es sabido, son una de las instituciones típicas del capitalismo. Todo un mundo guiado por la máxima rentabilidad. Sin embargo, si nos acercamos a la realidad de estos fondos resulta que también en esta materia las inversiones se pueden realizar de acuerdo con  criterios éticos y sociales.Read more


Libertad y educación

En algunos países de  tradición intervencionista, es el caso de España, la educación concertada es vista con malos ojos fundamentalmente por quienes temen que la libertad desmonte los privilegios y la posición de quienes se benefician del sistema. A pesar de que los datos son los que son y de que se pueden consultar sin dificultad, la enseñanza concertada sigue cuestionada por estos lares. Sin embargo, en otras latitudes, incluso con gobiernos socialdemócratas, ningún problema hay en que las aulas públicas acojan diferentes modelos pedagógicos e incluso ideológicos porque se tiene claro que los fondos públicos deben estar vinculados a los principios constitucionales del pluralismo y la libertad.Read more


La conquista diaria de la libertad

La conquista de la libertad es una tarea personal e intransferible que, en algunos momentos, puede ser más dificil porque puede reclamar el ejercicio de la fortaleza, consecuencia de la existencia de convicciones firmes. Por ejemplo, en estos tiempos de tanta manipulación y control social, el compromiso personal con la libertad solidaria es una aventura maravillosa  que vale la pena experimentar aunque el precio a pagar sea alto.Read more

Malos tiempos para la libertad

Cualquier observador, más o menos atento, es muy posible que se pregunte, extrañado, por qué en este tiempo se plantean, con ocasión y sin ella, determinados recortes, limitaciones, de las libertades, individuales y sociales, que tanto costó recuperar pacíficamente no hace muchos años. Es una pregunta que no es baladí y que manifiesta, a mi juicio, la temperatura democrática que realmente discurre por las venas de nuestro sistema político. Paradójicamente, esa mal llamada extensión de los derechos civiles, por paradójico que parezca, ha conducido a flagrantes de recortes de las libertades  de quienes son considerados por la tecnocracia dominante ciudadanos, hombres y mujeres, que no merecen disfrutar de determinadas posiciones y situaciones jurídicas porque no abrazan con la suficiente intensidad la nueva religión que se impone desde los nuevos oráculos de este nuevo fundamentalismo que consiste en perseguir a quienes no se sometan a la nueva doctrina del relativismo.
 
Así las cosas, no es difícil certificar que la libertad de expresión está amenazada, que la libertad educativa está en peligro, que la libertad de investigación se condiciona, etc, etc, etc. Manifestaciones, todas ellas, de un talante bien autoritario contrario a las más elementales cualidades democráticas que debieran adornar la actitud y la conducta de los responsables de la cosa pública. Si todo esto es verdad, como parece, no lo es menos que interesa saber cuáles pueden ser las causas de esta manera de entender el poder y de comprender el sentido de las libertades.
 
Para mí, siento escribirlo, la razón la encontraremos en el espíritu autoritario que anima todas estas operaciones de restricción de las libertades. Espíritu autoritario que descansa en el dogma de pensar que quienes mandan, tanto en el mundo político, como en el financiero o en el mediático,  tienen la sacrosanta tarea de liberarnos de determinadas maneras de ver la vida y de entender la sociedad. Por eso, quienes no se alineen con las nuevas modas sociales deben ser expulsados del espacio público y condenados, y que den gracias, al ámbito de la conciencia individual. Es decir, algunos, lesionando el pluralismo y la libertad, se irrogan el papel de decir, desde las terminales de la tecnoestrura, quien es demócrata y quien no lo es. Y, casualmente,  de esta sibilina operación suelen salir favorecidos quienes están matriculados en el tecnosistema del único carril, del pensamiento unilateral que hoy se exhibe como la gran verdad revelada por los únicos depositarios del genuino y primigenio sentido de la democracia. En algunos países incluso se tolera que el gobierno hasta pueda sancionar a los medios de comunicación sin mediar juicio de por medio.
 
En este ambiente, libertad, libertad y libertad; pluralismo, pluralismo y pluralismo; respeto a la diversidad, tolerancia positiva y menos prepotencia, menos autoritarismo, menos fundamentalismo y menos totalitarismo. Aunque no nos gusten las opiniones ajenas, tenemos que acostumbrarnos a convivir con ellas en un ambiente abierto, plural, dinámico y complementario.
 
Ciertamente, no son buenos tiempos para las libertades. Por eso, de nuevo la lucha por las libertades aparece como tarea apasionante para quienes aspiren al libre pensamiento, a la visión crítica y  aexpresar sus propios puntos de vista, estén o no en la línea de esa senda única adorada por los nuevos “intelectuales orgánicos” que practican ese viejo hábito de la adulación y la genuflexión, por cierto, hoy nunca tan de moda.
 
 
Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de derecho administrativo y miembro de la Academia Internacional de Derecho Comparado de La Haya.
 


Democrcia y burocracia

De un tiempo a esta parte, sobre todo desde la emergencia de la profunda crisis que asola el mundo occidental de uno a otro confín, se aprecia una progresiva desafección de la ciudadanía en relación con la política. Aumenta la abstención en las competiciones electorales, las encuestas de opinión reflejan la mala imagen de los partidos políticos y, por si fuera poco, la corrupción ha hecho acto de presencia con inusitada intensidad y frecuencia  en todos los órdenes de la vida económica, social y política.Read more


Un nuevo derecho administrativo

En la década de los ochenta del siglo pasado, sobre todo, empezó a utilizarse por parte de la doctrina un término bien representativo de un fenómeno que ciertamente había producido una cierta confusión: la huida del Derecho Administrativo. Expresión, me parece, con la que se pretendía, y todavía se pretende hoy, llamar la atención sobre la pérdida de influencia del Derecho Administrativo como Ordenamiento matriz a partir del cuál debía regirse jurídicamente toda actuación del aparato público, sea cual sea su caracterización normativa. En el fondo, se añoraba la posición del Derecho Administrativo como Derecho único sobre el que debía girar el régimen jurídico de la Administración pública, olvidando, con más o menos intensidad,  que existe un núcleo básico de principios constitucionales vinculados a las actividades administrativas y a los fondos públicos, que con su manto trascienden la naturaleza del Derecho de que se trate en cada caso.Read more


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