Compromiso y mentalidad de victoria
El deporte, las competiciones deportivas, sobre todo si son por equipos, constituyen, quien lo podrá negar, un buen exponente del sentido y del valor del liderazgo. En efecto, la composición de los equipos, el compromiso, la asignación de tareas a los jugadores, la definición de la estrategia, las tácticas a emplear, el factor sorpresa, el análisis del rival y, sobre todo, el arte de la iniciativa y de “tomar” la posición, son elementos fundamentales para cualquier entrenador, y, también para cualquier director de equipos humanos.Read more
Los ciudadanos y la política
Tras el 25 M, con la limitación de tratarse de elecciones europeas, una contienda electoral que a muchos ciudadanos resulta distante, un poco artificial, la realidad política empieza a cambiar. Se consta la tendencia que se viene registrando desde hace tiempo. En efecto, no corren buenos tiempos para la política tradicional ni para los partidos. La política está en estos tiempos bastante desprestigiada y, por ello, los partidos son considerados mayoritariamente como las instituciones que promueven, o protegen, la corrupción. Seguramente estas opiniones están mediatizadas por los escándalos acontecidos estos años en España. Claro que hay políticos honrados, que trabajan por la ciudadanía y por los intereses generales. Pero, insisto, la percepción general hoy es bastante unánime en el sentido que todos sabemos.Read more
Pedagogia política
Las elecciones del 25 M han puesto de relieve, entre otras cosas, que la pedagogía y la comunicación de los partidos con los ciudadanos son bien relevantes. En efecto, la política es una tarea de rectoría de los asuntos públicos orientada a la mejora de las condiciones de vida del pueblo. En la medida en que la política democrática descansa sobre el Estado de Derecho, la racionalidad debe presidir la confección y elaboración de las políticas públicas, así como su comunicación y explicación a los ciudadanos. Comunicación y argumentación son dos funciones bien relevantes de los nuevos espacios políticos que han de realizarse pedagógicamente, dedicando tiempo a exponer las las razones que justifican la acción de gobierno o la oposición política. Algo que brilla por su ausencia en determinadas formaciones cuyos líderes están a otras cosas. Unos porque no saben y otros por la moqueta y el coche oficial les tiene sumido el seso.Read more
La política tras el 25M
No corren buenos tiempos para la política ni para los partidos. La política está en estos tiempos bastante desprestigiada y, por ello, los partidos son considerados mayoritariamente como las instituciones más desprestigiadas del elenco de organizaciones y estructuras que componen el sistema social. Para no pocos, según reflejan encuestas recientes, hasta promueven o protegen la corrupción. Es probable que estas opiniones estén mediatizadas por los escándalos acontecidos estos años en España. Siempre es peligroso generalizar y se debe reconocer que también hay políticos honrados, que trabajan por la ciudadanía y por los intereses generales.Read more
25M y políticas de diseño
Las elecciones europeas del25 M, con todas las limitaciones del caso, enseñan que las políticas de diseño elaboradas de espaldas a la realidad e interpretadas por actores que se eternizan en la arena política, tienen consecuencias, vaya si las tienen. Especialmente en un momento en el que muchos ciudadanos echan en falta una mayor proximidad real de los dirigentes y responsables de la cosa pública con la realidad concreta. En efecto, quienes están al frente de las estructuras partidarias deben reflexionar en profundidad y tomar decisiones hacia la transparencia, la democracia interna, la pedagogía y, sobre todo, hacia un mayor compromiso con los sectores sociales que peor resisten los ajustes y la crisis general en la que ya llevamos instalados varios años.Read more
La privatización de la política
El 25 M, con las limitaciones del caso, por ser unas elecciones que para muchas personas se ven como distantes y poco relevantes, puede ser, sin embargo, un fuerte aldabonazo para frenar el peligroso proceso de privatización de la política que se observa en no pocos países de la llamada cultura europea.Read more
Políticas, sociedad y 25M
Las nuevas políticas, las políticas que aspiran a la mejora real de las condiciones de vida de las personas, suelen tener muy presente sus aspiraciones, el sentir social real de la generalidad. Sin embargo, el encuentro de la actuación política y las necesidades sociales no debe ser nunca el resultado de la pura adaptabilidad camaleónica a las demandas populares. Es más, conducir las actuaciones políticas por las meras aspiraciones sociales de los diversos sectores sociales supone incurrir en un tipo de pragmatismo y de tecnocracia que lleva a sustituir a los gestores políticos por prospectores sociales.Read more
Las nuevas politicas y el 25M
25 M corrupción y desafección
No hace mucho tiempo, en todo caso antes del 25 M, la Comisaria Europea de Justicia daba a conocer un demoledor informe sobre la corrupción en Europa. En algunos países, según las encuestas manejadas por la UE, más del 90% de la población pensaba que la corrupción era generalizada. Así las cosas, en un escenario de crisis general, no sorprende que en las elecciones del 25 M la abstención haya sido la que ha sido. Tampoco llama la atención el ascenso del populismo y, desde luego, la caída en picado de los partidos tradicionales, presos de unas burocracias que les impiden ver la realidad tal cual es.Read more
25 M y dignificación de la política
Tras las elecciones del 25 M el desprestigio de la política sigue en picado. Y no es para menos porque una parte sustancial de la población no percibe clara y rotundamente que la política y los políticos discurran por la senda del compromiso creciente con la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Más bien, lo que se está poniendo de relieve, y no sólo en España, es que otras formas de estar y hacer política deben hacer acto de presencia.
En efecto, de un tiempo a esta parte, sobre todo desde la emergencia de la profunda crisis que asola el mundo occidental de uno a otro confín, se aprecia una progresiva desafección de la ciudadanía en relación con la política. Aumenta la abstención en las competiciones electorales, las encuestas de opinión reflejan la mala imagen de los partidos políticos y, por si fuera poco, la corrupción ha hecho acto de presencia con inusitada intensidad en multitud de actividades.
En este contexto, se observa una crítica amarga contra esta noble actividad, la más digna a la que se pueda dedicar el ser humano, sin caer en la cuenta de que no se debiera generalizar, pues también hay, y no pocas, personas que están en política para atender objetivamente al interés general, que hacen gala de una preocupación efectiva y constante por las personas concretas que están excluidas o fuera del sistema social.
Así las cosas, con la ciudadanía reacia a participar, los partidos políticos, más desde el 25 M, debieran proceder a una razonable reforma de su organización o funcionamiento. Con el fin, claro está, de abrirse a la sociedad, con la finalidad de dar mayor presencia a la militancia y a los simpatizantes en la elección de las direcciones, en la conformación del ideario político, en la selección de los candidatos a cargos electos o, también, en los procedimientos de rendición de cuentas de los responsables.
En efecto, es menester que la militancia, que es la verdadera dueña del partido, no sus directivos, pueda expresarse sin especiales dificultades cuándo estime que la cabeza de la formación sigue derroteros distintos a los marcados por el ideario propio o los compromisos electorales. Incluso, habría que prever que los militantes reciban periódicamente, de los altos cargos del gobierno cumplida respuesta a sus preguntas, de forma y manera que la rendición de cuentas sea un hábito en la vida partidaria también.
Si los partidos no se abren a la sociedad y se ajustan a los valores y cualidades democráticas, las opiniones y criterios de la ciudadanía en relación con la cosa pública se irán deteriorando todavía más. La política real seguirá privatizada y el mando en poder de una grupo de privilegiados que se aprovechan, y de qué manera, de la ausencia de canales reales de participación cívica. Y, mientras tanto, las opciones extremas, aquellas que propician soluciones radicales, seguirán ganando adeptos. Es hora, pues, de que las estructuras partidarias se abran a la realidad, que otras personas asuman nuevas responsabilidades. Si siempre, de una u otra manera, están los mismos al frente de la cosa pública y la población percibe que los integrantes de ese colectivo tienen cierta adicción a los cargos, en una situación en la que muchos lo pasan muy mal, todo puede pasar, todo.
Jaime Rodriguez-Arana es catedrático de derecho administrativo. jra@udc.es
Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de derecho administrativo. Jra@udc.es