La centralidad de los ciudadanos

Una de las cuestiones de mayor calado que tiene planteada la ciencia política se refiere al papel de los ciudadanos en el entramado político-social en que nos ha tocado vivir. Es verdad que en un sistema democrático el gobierno es del pueblo y se realiza para y por el pueblo. Siendo esta afirmación  incontestable,  el presente muestra todos los días cómo algunos dirigentes públicos, no pocos, aspiran a apropiarse del poder. De un poder que en un esquema democrático al pueblo pertenece en propiedad.Read more


El gobierno abierto

Una de las consignas más repetidas y cacareadas acerca de la reforma del gobierno y de la administración pública se refiere, como es bien conocido, al gobierno en red, al gobierno abierto, al gobierno y a la administración transparente.Read more


La mejora en la educación

España, lo acabamos de ver constatado en las últimas estadísticas sobre la materia, lidera el ranking de desempleo juvenil y de fracaso escolar en la UE. No es, desde luego, una casualidad, sino la consecuencia del miedo a la libertad educativa, de la burocratización de la enseñanza y, muy especialmente, de la dictadura de ciertos colectivos a quienes pone la carne de gallina que las cosas cambien en esta cuestión.Read more


Una de las consignas más repetidas y cacareadas acerca de la reforma del gobierno y de la administración pública se refiere, como es bien conocido, al gobierno en red, al gobierno abierto, al gobierno y a la administración transparente. Es verdad que todavía, a pesar de los pesares, el pesado aparato público ahoga a no pocos ciudadanos y asfixia las legítimas aspiraciones de tantas personas que chocan, una y otra vez, contra la muralla de la indiferencia en que en ocasiones se nos presentan las distintas administraciones públicas. Por eso, entre otras razones, desde hace algún tiempo, se nos habla y se nos pontifica, a menudo desde el dogma y la prepotencia, acerca de las bondades de la proyección de las nuevas tecnologías en el gobierno y la administración pública.
 
En casi todos los países desarrollados se han acometido, con distinta suerte, procesos de implantación de las nuevas tecnologías al amparo de la reforma o modernización de turno. Se han gastado millones y millones de euros en esta tarea y la verdad es que los resultados están a la vista. Hay oficinas que funcionan mejor, que son más transparentes, y hay oficinas que se han convertido a la oscuridad y a la penumbra.
 
La cuestión más relevante es la del modelo. Mientras no esté claro el modelo y, por ello, las funciones encomendadas a cada administración pública, el uso de las nuevas tecnologías, sin pretenderlo, puede, y de qué manera, ahondar en la descoordinación, en la confusión y en el eterno peregrinaje administrativo en que acaba convirtiéndose cualquier gestión o trámite que se pretenda realizar en cualquier oficina del aparato público. Ahora que estamos sumidos en una crisis económica y financiera parece que sin precedentes es momento de definir el modelo. Después, sobre el modelo, y pensando en la transparencia, es más sencillo implementar un sistema de administración pública abierta, accesible a los ciudadanos.
 
Otra cuestión, sin embargo, es previa a la implantación coherente y razonable de un sistema de gobierno y administración pública en red. Me refiero a un tema cultural todavía, en alguna medida pendiente: la centralidad de los usuarios de los servicios públicos y de interés general. Mientras la persona concreta no disponga del grado de conciencia cívica necesaria para asumir su papel de protagonista en el sistema gubernamental y administrativo, poco o nada podremos hacer. Como todo proceso cultural, ni se puede imponer si aparece por generación espontánea. Requiere de un compromiso educativo serio y mantenido en el tiempo. Requiere de confianza en un sistema político que no goza precisamente de gran prestigio. Y, sobre todo, se requiere que el personal al servicio de la administración pública asuma como propia la convicción de que el dueño de los intereses generales, de que el señor de  procedimientos e instituciones públicas, ni es ni el alto cargo ni el jefe del partido, sino la persona corriente y moliente.
 
Por tanto, el debate sobre la eficacia y la eficiencia de la Administración a través de las nuevas tecnologías es un debate importante que debe ir precedido, sin embargo, del debate acerca de la funcionalidad del aparato público en relación con los ciudadanos. Debate que nos acerca al gran problema de la administración en este tiempo: la ampliación de los espacios de discrecionalidad y las conexiones, demasiado frecuentes entre política y administración pública. Mientras no estén claros los derechos, y los deberes, de los ciudadanos en relación con la Administración, el problema de la eficacia y la eficiencia hasta puede ser superfluo. Porque, de lo contrario, las nuevas tecnologías, que constituyen un magnífico avance en todos los sentidos, hasta se podrían convertir en peligrosos aliados de quien toma el gobierno y la administración pública para dominar a la sociedad o transformarla en una manada de ovejas dóciles y sumisas al poder único que se extiende desde la cúpula.
 
Por tanto, nuevas tecnologías, sí, gobierno y administración abierta, también, pero al servicio de la ciudadanía, sólo de la ciudadanía.
 
Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de derecho administrativo. jra@udc.es
 
 
 


Accionistas y empresas

La crisis económica y financiera que asola a gran parte del denominado mundo occidental ha puesto de relieve la necesidad de proceder a reformas de calado. Reformas que, en el campo societario y empresarial, pasan probablemente por otra forma de organizar el régimen de las sociedades capitalistas. Unas sociedades en las que los pequeños accionistas, a veces muy numerosos, no son más que convidados de piedra del gran festín que tantas veces se dan, se han dado, los directivos.Read more


Una economía al servicio de la persona

Las causas de la crisis económica y financiera cada vez están más claras. Existe, es cierto, una parte de responsabilidad de los poderes públicos reguladores por no haber realizado con diligencia las tareas de regulación, supervisión y vigilancia que al Estado corresponde. Pero también encontramos, que duda cabe, un intento, muchas veces alcanzado, de convertir el lógico beneficio empresarial en el principal y único paradigma de la actividad empresarial. Los derechos de los trabajadores, desde esta posición, son secundarios. Es irrelevante, en este contexto, la utilización de mano de obra infantil, la insensibilidad ambiental, la transparencia o la justicia social. Cuestiones que  acaban siendo asuntos menores si se comparan con el lucro que se debe conseguir a través de la actividad empresarial.Read more


Y la deuda pública crece...

La crisis económica y financiera está afectando a las condiciones de vida de la mayoría de la población, a la actual, pero sobre todo a la que viene. Para paliar el elevado déficit público y la creciente deuda, también privada, se han subido los impuestos, los salarios han bajado, crece el índice de precios  y los bancos, unos más y otros menos, siguen limpiando sus balances con los fondos de todos los ciudadanos sin que aflore el crédito. Así las cosas, lo lógico y natural es que los esfuerzos que el pueblo llano está sobrellevando con estoicismo sean proporcionales a la reducción de la deuda pública porque también el sector público se esté ajustando en esta situación de penuria.Read more


Interpretación y alteración

Interpretar una norma jurídica es aclarar su sentido, su significado. Alterar o modificar una norma es, sencillamente, cambiarla, transformarla en otra distinta. La interpretación es tarea del poder judicial y alterar, modificar o transformar una norma trabajo del poder legislativo. Si el parlamento se dedicara a la hermenéutica jurídica o si al poder judicial le diera por cambiar el ordenamiento, enseguida pensaríamos que se estaría trastocando algo tan sustancial para el estado de derecho como es la separación de los poderes del estado.Read more


La deuda pública

Estos días, como si de algo novedoso se tratara, se constata de nuevo la elevada deuda del sector público español. Nada menos que 922.828 millones de euros, lo que representa el 88.2% del PIB. Afirmaciones del tenor de que todavía pagamos demasiado por los créditos que nos conceden,  de que las instituciones públicas no se van a poder financiar y demás comentarios de este jaez jalonan la reacción de nuestra clase dirigente ante lo que, por otra parte, era bien conocido y previsible. Gestionando a base de endeudamiento tarde o temprano se  produciría lo que se ha producido.Read more


Lla discriminación positiva

Una de las formas más conocidas de alcanzar la igualdad es, según algunos, la discriminación positiva. En esencia, se trata de ayudar directamente a determinados colectivos que ciertamente están lejos de la integración social, de la normalidad social. En el caso del acceso a la universidad en EEUU, Sander y Taylor, conocidos filósofos, acaban de publicar un libro en el que ponen en cuestión las denominadas políticas de preferencias operadas en este país en los últimos años.Read more


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