Los cargos públicos
Los cargos públicos son aquellas personas a quienes el ordenamiento jurídico les atribuye tareas de dirección o de rectoría en el sector público. Es decir, todas aquellas personas que ocupan puestos de dirección o de gerencia en la administración pública y en el entramado de empresas, fundaciones, sociedades, compañías, agencias y demás entes que componen el denominado sector público. Su número da idea del grado y la intensidad de la intervención pública en la vida social. A más cargos públicos, mas presencia de los poderes públicos y viceversa.Read more
Buenas prácticas
En los tiempos que corren, de profunda crisis y desasosiego general cuándo no de indignación, encontrarse con ejemplos de buena administración resulta reconfortante. Por un lado porque los casos de buenas prácticas administrativas son hoy más que nunca necesarios. Y, por otro, porque seguramente hay muchos más casos de buena gestión que el que vamos a tratar en el artículo de hoy, conocido al hilo de varias referencias de prensa publicadas no hace muchos días.Read more
El comercio justo en las compras públicas
Las compras que llevan a efecto las distintas administraciones y entes públicos deben estar presididas por los principios de publicidad, máxima transparencia, y concurrencia. Se trata de fondos públicos, de fondos que son del común, y por tanto, su uso por administraciones y entes públicos, estén sujetos o no al derecho público, debe estar bajo los más elementales criterios de publicidad y competencia. Es decir, en las licitaciones públicas debe garantizarse la igualdad de trato a los oferentes seleccionándose la mejor propuesta para el interés general en un proceso abierto y sin discriminaciones. En ocasiones, de forma excepcional, se pueden adjudicar estos contratos de manera directa, lo que conlleva elevados cánones de justificación.Read more
La reforma de la Administración
La crisis económica y financiera, quien lo iba a decir, nos está ayudando a realizar reformas pendientes de hace décadas que, por diversas razones, habían quedado aparcadas. Una de ellas, de gran importancia para la calidad de vida de las personas, es la reforma dela Administraciónpública. Una reforma que no es un simple ajuste organizativo o un proceso, más o menos intenso, de simplificación y racionalización de estructuras burocráticas o de personal. La cuestión, a mi juicio, es de más calado, afecta al modelo mismo de Administración en un Estado compuesto como es el Estado de las Autonomías español. Un modelo que requiere relevantes transformaciones porque, en lugar de ser un medio para la mejora de la calidad de vida de las personas, se ha convertido en un fin en sí mismo. Sobre todo, para quienes lo manejan al servicio de su perpetuación el poder.Read more
Prioridades
El gobierno de Cataluña ha dejado de financiar en julio a las entidades concertadas en materia social. Es decir, geriátricos, residencias para discapacitados o instituciones encargadas de la atención a enfermos mentales, entre otras, se quedan sin ayudas públicas. Se trata de instituciones privadas en las que el gobierno catalán dispone de plazas concertadas. Es una opción política tomada por un gobierno autonómico en el ejercicio de sus competencias en un momento de aguda crisis. Una opción política que tiene un coste social que todos colegimos que, sin embargo, para los dirigentes catalanes, debe achacarse al gobierno de la nación. Por la sencilla “razón” de que la mala salud de las arcas públicas catalanas se debe a la insensibilidad del gobierno central en relación con Cataluña.Read more
Sentido común
Las reformas administrativas, como cualesquiera otras reformas, requieren de conocimiento de la materia, voluntad para llevarla a buen puerto y, sobre todo, sentido común, sentido común para saber sopesar los medios de los que se dispone, las finalidades que se pretenden y, sobre todo, el grado en que las transformaciones mejorarán las condiciones de vida de las personas. En la democracia, las reformas nunca pueden perder de vista que el gobierno es del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Algo que, aunque capital y central, muchas veces se pierde de vista ante la tentación de la concentración del poder, ante la seducción de la conservación del poder, o ante la posibilidad de aplastar a enemigos o adversarios.Read more
Buenas prácticas
En los tiempos que corren, de profunda crisis y desasosiego general cuándo no de indignación, encontrarse con ejemplos de buena administración resulta reconfortante. Por un lado porque los casos de buenas prácticas administrativas son hoy más que nunca necesarios. Y, por otro, porque seguramente hay muchos más casos de buena gestión que el que vamos a tratar en el artículo de hoy, conocido al hilo de varias referencias de prensa publicadas no hace muchos días.Read more
Los principios y las circunstancias
La relación entre los principios y las circunstancias, entre la teoría y la práctica, o entre la acción y la contemplación, constituyen conocidos pasajes de una de las polémicas más interesantes que se presentan en materia de dirección, administración o gobierno. También esta discusión la encontramos, por ejemplo, en la enseñanza, sobre todo en la universitaria, tras la famosa declaración de Bolonia.
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Los ERES y la razón
Una de las mayores polémicas que ha traído consigo la reforma laboral de Zapatero ha sido la invocación de la situación económica de la empresa como causa del despido. Evidentemente, el legislador, cuándo se refiere a las razones económicas como factor legitimador del despido, entiende, no puede ser de otra manera en un Estado de Derecho, que tal situación ha de ser debidamente justificada. Es decir, la simple alegación, sin una argumentación razonable, de la obtención de pérdidas en el futuro, no es causa suficiente para la efectividad de un expediente de regulación de empleo.
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Ajustes y ciudadanos
Los últimos ajustes del gobierno han provocado, es lógico, la indignación general. Por un lado porque se confirma que la factura de la crisis que vivimos sigue gravando las condiciones de vida de los ciudadanos y, por otra porque, por sorprendente que parezca, el elefantiásico gasto que supone el entramado administrativo de las Administraciones públicas sigue prácticamente intacto salvo simbólicas medidas. Los partidos políticos y los sindicatos, siguen copando relevantes y suculentas subvenciones públicas y el número de las empresas, sociedades y fundaciones públicas permanece, salvo levísimas restricciones, en dígitos de escándalo.
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